Las gramíneas en noviembre 2024, listas para su plantación definitiva.

Virginia López

Haec est porta coeli

Virginia López

2024 - proyecto en evolución constante.

Gramíneas (Calamagrostis acutiflora “Overdam” y talla en piedra caliza (cenia) de 100x 30 x 20 cm. Tiempo y lugar.  

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Solsticio de verano en la iglesia de San Miniato al Monte, Firenze, Italia.

Al inicio es solo penumbra, como en las historias de la creación. Las puertas de la Basílica se cierran, las luces se apagan. Empieza entonces a penetrar un claror difuso que en pocos segundos se concentra en un rayo de luz nítido y recorre el mármol del pavimento, hasta detenerse sobre el antiguo Zodiaco a intarsio. Estamos en San Miniato, es el solsticio de verano, son las 13.53h y el rayo de luz se detiene, con extrema precisión, sobre el signo de Cancro, periodo que inicia con San Giovanni, santo patrón de Florencia.

Esto sucede desde hace más de 800 años (el pavimento de San Miniato es de 1207) aunque fue durante largo tiempo olvidado. Así contaba Simone Bartolini en el Corriere Fiorentino de hace algunos años.

San Miniato, cerca de la que entonces era nuestra casa –estudio en Arcetri (Firenze), es mi iglesia predilecta, siempre me emocionó y sorprendió la primera vez que crucé su umbral las palabras incisas en el suelo: haec est porta coeli.  Traspasar, aquí, ahora, la puerta, el paso, acceder.

Haec porta coeli en el jardín y pumarada de PACA, en Gijón, se convierte en un umbral de piedra en el centro de unos círculos celestes de gramíneas, más relacionado con los turf- maze de meditación medieval que con los laberintos de pérdida, juego y confusión clásicos o barrocos. Porque bebe de fuentes místicas medio-orientales y medievales, de intuiciones y reveries en las que lo cósmico, espiritual y terrenal son la misma cosa, los edenes se hacen en la tierra, ora et labora, jardines monásticos, meditar en el hacer, cultivar y cultivarnos, mantener ejes o centros de gravitación constantes, alinearnos en tiempos infinitos, habitar paraísos y utopías activas, concretas, móviles y enraizadas, porque de nuevo no hay opuestos, sino vital mescolanza. Ante tanto movimiento, siempre hay que mantener un centro, como el Matia Pascal de Pirandello quien, ante el desconcierto planetario necesitaba poner un pie a contacto con la tierra para no caer. Según el modelo cosmológico medieval, heredero del sistema de representación cosmológica del mundo antiguo, el Universo era un espacio esférico, con un centro inmóvil: la Tierra. Ya más allá era donde se encontraba el primum mobile que ponía toda la maquinaria a funcionar y sonaban las estrellas… Un centro, una cierta inmovilidad para poder entrar, suspensión temporal. Cerco un centro di gravità permanente... En el centro de una pumar, en el centro de este jardín habitado y creado desde el 2013, se coloca esta puerta de acceso simbólico, de fusión tierracielo, un lugar en el que el espíritu se materializa y el cuerpo se espiritualiza. En tal situación que fuera posible al ser humano superar la idea acostumbrada de muerte, puesto que igual que la teoría de los cielos (múltiples) de Vitruvius , cohabitan aquí los tiempos múltiples de Maria Zambrano, el simbolismo de la luz, las relaciones cósmicas micro-macro, y la idea de lugar como espacio germinal. Todo nuestro tiempo numérico, histórico, los doce meses, las doce horas de trabajo, los doce apóstoles, los doce signos zodiacales, estaciones y ciclos, no son otra cosa que elementos simbólicos de representación de la idea de paso del tiempo, ficciones y asociaciones que ayudan al ser humano a poder unir lo espiritual y celestial con lo humano y terrenal pero que en su ficción han terminado por engañarle.

 

La obra ha iniciado en enero 2024 con la compra a raíz desnuda de 700 gramíneas Calamagrostis acutiflora “Overdam”, pensando, dadas sus características, que se adaptarían bien al tipo de terreno que tenemos y al clima. Así parece haber sido. Se han cultivado en maceta durante el primer año y en el otoño de 2024 (octubre) se han trasplantado al lugar definitivo, previo diseño. Ese mismo otoño llegaba la talla de la piedra y su colocación al centro. La plenitud de las gramíneas tardará en llegar, estimo, otros dos o tres años, hasta alcanzar la altura y densidad necesarias y previstas en el diseño inicial. Después como toda obra viva, como todo jardín, seguirá necesitando de cuidados constantes para mantener sus cualidades estéticas y buen estado de salud.

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Un agradecimiento especial a Viveros La Resqueta por sus consejos botánicos y ayuda en la compra de las gramíneas. El proyecto ha contado con el apoyo de la Fundación Municipal de Cultura y UP  del Ayuntamiento de Gijón en la convocatoria 2024: "producciones artísticas".

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Virginia López